El néctar de la sabiduría que confiere la inmortalidad
La retórica es el lenguaje que sirve para convencer, para persuadir. En la Europa de la antigüedad, constituía una parte esencial de la educación.
Reflexioné un poco sobre la historia de Bharata, con la que todos ustedes están familiarizados. No me detendré en ella, pero me resultó fascinante llegar a apreciarla como una historia marcada por varios giros.
El rey Bharata se convierte en yogui, lo cual constituye una especie de giro. El yogui Bharata se convierte en Bharata el compasivo cuando salva a un cervatillo. Ese es otro giro. El cervatillo salvaje se convierte en un ciervo semidomesticado. Un giro más. Y Bharata, que se convierte él mismo en ciervo, es ahora Bharata el arrepentido, porque recuerda su vida pasada, y se convierte en un ciervo yogui domesticado, ya que vive cerca de unos yoguis, sādhus y sabios.
La etapa siguiente es que este ciervo yogui renace y se convierte en un brāhmaṇa que, por elección propia, es ahora Jaḍa Bharata, es decir, Bharata el torpe. Luego se produce otro giro cuando Jaḍa Bharata se convierte en una posible víctima de sacrificio animal, al ser capturado por unos guṇḍas que quieren sacrificarlo. Entonces, los supuestos «devotos» de Kali —otro giro muy dramático— se convierten en víctimas de sacrificio para ella. Querían sacrificar a Jaḍa Bharata, pero «se vuelven las tornas».
Después se produce otro giro cuando Jaḍa Bharata es obligado a trabajar como uno de los porteadores del palanquín del rey Rahugana. A continuación, se produce de nuevo un giro dramático cuando el rey reconoce a Jaḍa Bharata como un sabio excelso. Y entonces el propio Rahugana se eleva espiritualmente al escuchar las enseñanzas de Jaḍa Bharata. Esa es, diría yo, la estructura de giros.
Un estudioso ha señalado que en el Ṛgveda hay una metáfora fundamental: una historia se crea mediante un proceso de batido. Del Ṛgveda emerge la idea básica de que, a través de un proceso de batido, aparece otro proceso: la creación de una narración, de una historia.
Se me ocurrió que la historia de Bharata, con todos esos giros que se suceden, se parece mucho a un proceso de batido, porque cuando se bate la mantequilla, se va de un lado a otro, una y otra vez. Ese batido produce la historia. (Así como al batir el yogur se obtiene mantequilla, los numerosos giros producen la historia de Bharata).
En el Śrīmad Bhagavatam se encuentra el célebre batido del Océano de Leche. De ese batido surge el amṛta, el néctar de la inmortalidad. ¿Qué clase de néctar surge de la historia de Bharata? Es la sabiduría que Bharata adquiere y comparte, y que Rahugana recibe. Y, lo que es más importante, este néctar de la inmortalidad también lo reciben quienes escuchan o leen esa historia.
Aquí es donde volvemos a la cuestión de la retórica. La retórica tiene que ver con el lenguaje, con el discurso que persuade. Nosotros, como oyentes y lectores, quedamos convencidos del mismo modo que Rahugana queda convencido. El mensaje retórico es que el néctar de la sabiduría que confiere la inmortalidad se obtiene al escuchar o leer esta historia, la cual constituye un proceso de batido.
—Basado en una parte de la clase matutina sobre el SB 11.3.25, impartida por Su Santidad Srila Krishna Kshetra Swami Maharaja el 11 de junio de 2026 en Radhadesh, Bélgica. La clase incluyó diapositivas de PowerPoint, presentadas en Radhadesh como preparación para una ponencia formal que tendrá lugar en agosto en la Conferencia Internacional de Dubrovnik sobre las Epopeyas Sánscritas y los Purāṇas.