Dar voz al Bhakti
Dar voz al bhakti, dar voz a la devoción...
La idea de percibir lo divino consiste en involucrar los sentidos. Hay un verso en sánscrito que Śrīla Prabhupāda solía citar con frecuencia:
sarvopādhi-vinirmuktaṁ
tat-paratvena nirmalam
hṛṣīkeṇa hṛṣīkeśa-
sevanaṁ bhaktir ucyate
Es un juego de palabras con hṛṣīka, que significa “sentidos”. Y dice: hṛṣīkeṇa hṛṣīkeśa-sevanaṁ. La palabra sevanaṁ significa “servicio”. Servicio con los sentidos para el Señor de los sentidos.
El Señor de los sentidos. No solemos pensar en Dios como el Señor de los sentidos. ¿De qué se trata eso? Bueno, se puede decir mucho al respecto, pero un punto sencillo es que, dado que nuestro tema más amplio es la gracia, podemos decir que, por gracia divina, poseemos sentidos. La mayoría de nosotros tenemos la fortuna de contar con el sentido de la vista, el oído, el tacto, el olfato y el gusto. Y podemos entender que estos, en cierto sentido, son prestados. Nos han sido dados en calidad de préstamo por quien es el ser sensitivo original, el ser supremo, la persona suprema, o Dios. Dios es la persona sensible suprema.
Hay versos muy hermosos en otros textos que describen cómo los sentidos de Dios son a la vez similares y muy distintos a los nuestros. La diferencia es que los suyos son intercambiables. Por ejemplo, Dios puede saborear con los oídos. Pero para nosotros, que tenemos sentidos prestados, la idea del bhakti consiste en comprender: ¿de dónde provienen estos sentidos? Pues de Dios. Entonces, tiene sentido usarlos al servicio de Dios. Muy bien. ¿Y cómo se hace eso? Ahí es donde entra todo el proceso del bhakti. Otro verso dice:
ataḥ śrī-kṛṣṇa-nāmādi
na bhaved grāhyam indriyaiḥ
No podemos acceder a Dios con nuestros sentidos condicionados. Pero entonces se dice que, comenzando—de entre todas las cosas—por la lengua, es posible. ¿Qué significa eso, comenzar con la lengua? Esto nos lleva a la idea de utilizar el poder del habla y al tema de dar voz al bhakti. Uso esta expresión, “dar voz al bhakti”, en un doble sentido. Uno es simplemente expresar devoción, y el segundo es también en el sentido de otorgar una voz a la devoción. Para expresar algo, necesitamos nuestra voz. Si, por ejemplo, practicamos la escritura, desarrollamos nuestro estilo, con el cual queremos ser capaces de usar las palabras de una manera que llegue a las personas. A eso lo llamamos la “voz del escritor”.
Me parece que en la cultura del bhakti—y es importante pensar en el bhakti como una cultura—estamos desarrollando, o tratando de desarrollar, nuestra voz devocional, que pueda abrirse paso entre las distracciones de nuestro tiempo.
Entrenamiento de los sentidos
[…] El Bhagavad-gītā ofrece el ejemplo de la tortuga que retrae sus extremidades dentro del caparazón cuando percibe un peligro. Ese ejemplo se encuentra en el segundo capítulo del Bhagavad-gītā, en una sección que se enfoca especialmente en lo que llama buddhi yoga, donde se pone énfasis en buddhi en el sentido de discernimiento. Un discernimiento orientado específicamente hacia yogaḥ karmasu kauśalam, el arte, el yoga como el arte de la acción, karma.
yogaḥ karmasu kauśalam
El arte de la acción o, mejor dicho, el arte de las acciones. En ese contexto, se enfatiza el retraimiento, el acto de apartar los sentidos de los objetos de los sentidos, los cuales tienden a atar al ser encarnado debido a su inclinación hacia dichos objetos.
Existe una cierta jerarquía. En la base están los objetos de los sentidos, por encima de ellos los sentidos, por encima de los sentidos la mente, por encima de la mente la inteligencia. Y por encima de la inteligencia, el buddhi, está el ser, el ātman o puruṣa. Generalmente, nuestra atención tiende a dirigirse hacia abajo. Los sentidos siempre buscan relacionarse con los objetos de los sentidos; la mente tiende a seguir esa dirección. Pero eso no es favorable para la práctica del yoga. Por eso, el quinto miembro del aṣṭāṅga-yoga es pratyāhāra. ¿Cómo se relaciona eso con el bhakti y el uso de los sentidos? Aquí es donde se encuentra el principio fundamental del bhakti: reconocemos el desafío. Los sentidos siempre tienden a conectarse con los objetos de los sentidos. Pero, ¿y si usamos esos objetos sensoriales al servicio del ser supremo sensible o, como dice el Gītā, bhoktāram, el supremo disfrutador?
Esta es una de las ideas más radicales del bhakti-yoga: existe Dios, y Él es el disfrutador supremo. Por lo tanto, solo es posible para mí experimentar placer en relación con este disfrutador supremo. En otras palabras, solo hay una posibilidad verdadera de placer: en relación con el receptor supremo de ese placer, la persona suprema que se involucra en él y lo experimenta plenamente.
Ese principio fundamental del bhakti-yoga consiste en invertir el sistema material y decir: está bien, voy a involucrar todo aquello con lo que normalmente me relaciono en este mundo de una manera que sea placentera para los sentidos de Dios (no para mí ni para mis sentidos). O para los sentidos de Kṛṣṇa, ya que es Kṛṣṇa quien habla en el Bhagavad-gītā.
Eso significa que, a través de ese proceso, los hábitos de los sentidos cambian, y los sentidos aprenden o reaprenden qué es lo que realmente se siente bien. Uno se convierte, en efecto, en un conocedor. Esta podría ser una forma de explicarlo, porque, por ejemplo, experimentamos mucho placer al comer. Reentrenamos el sentido del gusto de tal manera que solo puedo disfrutar verdaderamente aquello que ha sido saboreado primero por la persona suprema. Y lo que será probado primero por Él está especificado en la literatura del bhakti. No ofrecemos cualquier cosa al Señor. Queremos ofrecer únicamente aquello que sea muy placentero para Él […]
—De la charla sobre Percibir la divinidad y dar voz al Bhakti de Su Santidad Krishna Kshetra Swami con @happjackyoga (Happy Jack Yoga University) durante la Conferencia en línea de Bhakti Yoga desde Godruma Bhavan, Śrī Māyāpur Dhāma, India, el 9 de marzo de 2025.